Arequipa (Perú) · Colombia
Volcán Sabancaya
Estratovolcán situado en el sur del Perú, en la región de Arequipa. Se caracteriza por una actividad persistente de fumarolas y por emisiones intermitentes de ceniza que se registran desde hace décadas. Es vigilado de forma continua por el Instituto Geofísico del Perú y el Ingemmet.
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- Nivel de alerta
- Verde
- Altitud
- 5960 m s. n. m.
- Tipo
- Estratovolcán Activo
- Coordenadas
- -15.79°, -71.86°
Actividad reciente registrada
Fumarolas activas y emisiones intermitentes de ceniza
La actividad de un volcán se sigue por varias vías simultáneas: la sismicidad volcano-tectónica y de largo período, la deformación del edificio medida con GNSS e inclinómetros, la emisión de dióxido de azufre, la temperatura de fumarolas y la observación visual y térmica con cámaras fijas. Un cambio en una sola de esas variables rara vez basta para modificar el nivel de alerta.
Sismicidad asociada
Los sismos volcánicos se distinguen de los tectónicos por su forma de onda y su profundidad. Los volcano-tectónicos reflejan fracturación de roca por el empuje del magma y se parecen a un sismo pequeño y muy superficial. Los de largo período y el tremor reflejan el movimiento de fluidos y magma dentro del conducto: son la señal que más se vigila porque suele preceder a los cambios eruptivos.
En la sección de sismicidad en vivo de este sitio verá eventos del área volcánica cuando el feed del USGS los reporte, pero la vigilancia volcánica de detalle no pasa por ese feed: la realizan las redes locales de los observatorios del SGC.
Amenazas que puede generar el Volcán Sabancaya
El Sabancaya es un estratovolcán cuya actividad reciente se manifiesta sobre todo en fumarolas persistentes y en emisiones intermitentes de ceniza. La caída de ceniza es el peligro que con mayor frecuencia alcanza zonas alejadas del cráter: el viento transporta las partículas finas y las deposita sobre cultivos, pastos y fuentes de agua, con efectos en la salud respiratoria y ocular de personas y animales, y en la actividad agropecuaria del valle del Colca y sus alrededores. La ceniza es abrasiva y puede dañar equipos, techos y vías si no se retira de forma segura, y su acumulación sobre cubiertas débiles puede provocar colapsos.
Los gases volcánicos acompañan de forma constante a las fumarolas. En concentraciones altas pueden ser irritantes o tóxicos, y tienden a acumularse en hondonadas y quebradas cercanas al cráter. Aunque la actividad actual se concentra en la desgasificación y la emisión de ceniza, un estratovolcán de este tipo puede además producir flujos piroclásticos y proyectiles balísticos en el entorno inmediato del cráter, escenarios que los mapas de peligro consideran aunque no hayan ocurrido en el período reciente. La vigilancia no se limita, por ello, a observar la columna de ceniza.
Los lahares son un peligro indirecto pero serio. La ceniza y el material suelto que se acumulan en las laderas pueden ser removilizados por las lluvias y formar flujos de lodo que descienden por los drenajes del macizo y afectan valles y poblaciones aguas abajo. Ese mecanismo puede repetirse durante temporadas lluviosas sin necesidad de nueva actividad eruptiva, porque el material queda disponible en las pendientes. La vigilancia del volcán no se limita por ello al cráter: incluye el seguimiento de los cauces que nacen en sus flancos, que son los corredores naturales por donde viajarían esos flujos.
Historia eruptiva y por qué se vigila
El Sabancaya atraviesa un período prolongado de actividad que se manifiesta en fumarolas y en emisiones intermitentes de ceniza. Esa actividad sostenida, documentada desde fines del siglo XX, es la que define su comportamiento moderno y la que justifica la vigilancia permanente del volcán. No se trata de un edificio dormido, sino de un volcán activo cuya desgasificación y cuyas emisiones varían en el tiempo, con episodios de mayor o menor intensidad que se suceden sin una periodicidad previsible.
La historia eruptiva del Sabancaya se reconstruye tanto a partir de las observaciones recientes como del estudio de sus depósitos, que registran erupciones anteriores al período instrumental. Esa reconstrucción es la base de los mapas de peligro y de los escenarios que manejan las autoridades. La comparación entre el comportamiento actual y el registrado en el pasado permite interpretar si las señales se apartan de lo habitual, aunque nunca permite fijar una fecha para una erupción futura ni anticipar su magnitud con certeza.
El volcán es vigilado por el Instituto Geofísico del Perú, con el apoyo del Ingemmet en la evaluación del peligro geológico. La serie de observaciones acumulada permite caracterizar su línea base de actividad y detectar desviaciones que, por sí solas, no anuncian una erupción pero sí justifican un seguimiento más estrecho. Este texto es material educativo: el nivel de alerta vigente y los mapas de peligro oficiales son los que publican el IGP y el Ingemmet, y no este sitio.
Cómo se vigila y qué significa su nivel de alerta
La vigilancia del Sabancaya combina varias técnicas para seguir el estado del sistema. Se registra la sismicidad y se separa la asociada a fracturación de roca de la asociada al movimiento de fluidos y gases, se mide la deformación del edificio y se monitorea la emisión de dióxido de azufre y otros gases. Las cámaras visuales y térmicas permiten observar las fumarolas y las emisiones de ceniza, y las campañas de campo completan el cuadro con muestreos y revisión de depósitos en las quebradas.
El nivel de alerta se expresa en una escala que va de Verde a Rojo, y describe el comportamiento observado del volcán. Un nivel Verde indica que el volcán se encuentra en un estado de actividad de base o con variaciones dentro de lo esperado, no que esté exento de riesgo. El nivel que se muestra en este sitio es ilustrativo y puede no coincidir con el vigente: la única fuente válida para conocer el estado actual es el boletín oficial del Instituto Geofísico del Perú y del Ingemmet.
Para las comunidades del entorno del Sabancaya, la preparación debería estar resuelta de antemano. Conviene conocer los mapas oficiales de peligro, identificar si la vivienda está en zona de caída de ceniza o de lahares, y tener claras la ruta de evacuación y las alternativas si está bloqueada. También es prudente proteger las fuentes de agua, disponer de protección respiratoria y prever qué hacer con los animales y los cultivos. La información debe seguirse por los canales oficiales del IGP, el Ingemmet e Indeci.
Fuentes
- › Servicio Geológico Colombiano — Observatorios Vulcanológicos y Sismológicos de Manizales, Popayán y Pasto (boletines de actividad).
- › Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) — planes de respuesta ante actividad volcánica.