Cauca (Colombia) · Colombia

Volcán Puracé (Cadena de los Coconucos)

Ubicado cerca de Popayán en el Parque Nacional Natural Puracé. Erupciones históricas registradas en 1849, 1869 y 1977.

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Nivel de alerta
Amarillo
Altitud
4650 m s. n. m.
Tipo
Estratovolcán Andino
Coordenadas
2.37°, -76.40°

Actividad reciente registrada

Fumarolas activas y eventos de desgasificación

La actividad de un volcán se sigue por varias vías simultáneas: la sismicidad volcano-tectónica y de largo período, la deformación del edificio medida con GNSS e inclinómetros, la emisión de dióxido de azufre, la temperatura de fumarolas y la observación visual y térmica con cámaras fijas. Un cambio en una sola de esas variables rara vez basta para modificar el nivel de alerta.

Sismicidad asociada

Los sismos volcánicos se distinguen de los tectónicos por su forma de onda y su profundidad. Los volcano-tectónicos reflejan fracturación de roca por el empuje del magma y se parecen a un sismo pequeño y muy superficial. Los de largo período y el tremor reflejan el movimiento de fluidos y magma dentro del conducto: son la señal que más se vigila porque suele preceder a los cambios eruptivos.

En la sección de sismicidad en vivo de este sitio verá eventos del área volcánica cuando el feed del USGS los reporte, pero la vigilancia volcánica de detalle no pasa por ese feed: la realizan las redes locales de los observatorios del SGC.

Amenazas que puede generar el Volcán Puracé (Cadena de los Coconucos)

El Puracé es un estratovolcán andino y forma parte de la cadena de los Coconucos, un conjunto de edificios alineados que comparten un mismo sistema magmático. Sus erupciones tienden a ser explosivas y a producir flujos piroclásticos y oleadas que descienden por las quebradas de los flancos, con proyectiles balísticos en las zonas cercanas al cráter. La existencia de varios centros de emisión en la cadena hace que la amenaza no se concentre en un único punto y que el mapa oficial cubra un área más amplia. Los gases volcánicos, en particular el dióxido de azufre, afectan la vegetación y pueden acumularse en hondonadas y valles cerrados.

La caída de ceniza es el efecto más extendido y el que con mayor probabilidad alcanza poblaciones alejadas del cráter. El viento puede transportar ceniza fina decenas de kilómetros y depositarla sobre cultivos, pastos y fuentes de agua, con efectos en la salud respiratoria de personas y animales. En el agua potable la ceniza aumenta la turbiedad y puede obstruir bocatomas y sistemas de filtración. Para la aviación representa un riesgo directo sobre las rutas del suroccidente colombiano. La cantidad depositada depende del tamaño de la columna eruptiva y de la dirección del viento en el momento de la erupción.

Los lahares son un peligro frecuente en los volcanes andinos y el Puracé no es la excepción. La ceniza y los depósitos piroclásticos que quedan en las laderas pueden ser removilizados por la lluvia y formar flujos de lodo que descienden por los ríos que nacen en el macizo, arrastrando material y afectando vías, puentes y poblaciones río abajo. Esos flujos pueden ocurrir mucho después de la erupción y repetirse cada temporada de lluvias. En un edificio de este tipo las coladas de lava tienden a ser viscosas y de alcance limitado, aunque destruyen lo que encuentran en las laderas altas. La actividad hidrotermal añade riesgo por gases y aguas ácidas.

Historia eruptiva y por qué se vigila

El Puracé registra erupciones históricas documentadas en los siglos XIX y XX, además de una actividad persistente de fumarolas y desgasificación que lo mantiene como uno de los volcanes más activos del suroccidente colombiano. Esa combinación de episodios eruptivos y actividad de fondo define su comportamiento moderno y justifica la vigilancia permanente. La cadena de los Coconucos, a la que pertenece, agrupa varios edificios con historia eruptiva propia, de modo que la evaluación de la amenaza se hace sobre el conjunto y no solo sobre el cono principal. El registro histórico es la base de los escenarios que usan los mapas oficiales.

El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán, del Servicio Geológico Colombiano, es la entidad que vigila el Puracé y el resto de la cadena de los Coconucos. Su trabajo se apoya en décadas de registro instrumental y en campañas de campo que han permitido reconstruir la secuencia de eventos y cartografiar los depósitos. La comparación entre el comportamiento actual y el registrado en el pasado permite interpretar si las señales se apartan de lo habitual. Esa interpretación se publica en boletines periódicos que son la referencia oficial para las autoridades y la población.

En años recientes el Puracé ha atravesado episodios de aumento de la sismicidad y de la emisión de gases que han mantenido la atención del observatorio y de las autoridades. Esos episodios no han implicado necesariamente una erupción, pero sí cambios en el estado del sistema que se reflejan en el nivel de alerta. El volcán se ha mantenido en amarillo durante periodos prolongados, con seguimiento continuo. Este material es educativo: el nivel de alerta vigente, los mapas de amenaza y las rutas de evacuación oficiales son los que publican el Servicio Geológico Colombiano, la UNGRD y las autoridades municipales.

Cómo se vigila y qué significa su nivel de alerta

El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán mantiene sobre el Puracé una red instrumental que cubre varias señales a la vez. La sismicidad se clasifica por su origen, distinguiendo la fracturación de roca de los eventos asociados al movimiento de fluidos y magma, y se sigue la evolución de los enjambres en el tiempo y en profundidad. La deformación del edificio se mide con estaciones GNSS e inclinómetros, que detectan cambios en la forma del volcán. A esto se suman la medición de dióxido de azufre y otros gases, las cámaras térmicas y visuales y las campañas de campo para muestreo y cartografía.

Un nivel amarillo sostenido indica que el volcán está inquieto y bajo observación, no que una erupción vaya a ocurrir en una fecha determinada. En el Puracé ese estado puede acompañarse de fumarolas más visibles, olores a azufre y pequeños sismos sentidos por la población, sin que ello implique un desenlace eruptivo inmediato. El nivel se basa en el conjunto de las variables y en su tendencia, y se revisa de forma continua. La fuente válida para conocer el estado actual es el boletín oficial del observatorio, no las interpretaciones informales.

Para las comunidades del entorno del Puracé y de la cadena de los Coconucos, la preparación debería estar resuelta de antemano. Cada familia debería saber si su vivienda está en zona de amenaza por caída de ceniza, flujos o lahares, y tener claras la ruta de evacuación y las alternativas si está bloqueada. Conviene además proteger las fuentes de agua, disponer de protección respiratoria y prever qué hacer con los animales. La información debe seguirse por los canales oficiales. Este texto es divulgativo: el nivel de alerta, los mapas de amenaza y las rutas de evacuación oficiales son los del Servicio Geológico Colombiano, la UNGRD y las alcaldías.

Fuentes

  • › Servicio Geológico Colombiano — Observatorios Vulcanológicos y Sismológicos de Manizales, Popayán y Pasto (boletines de actividad).
  • › Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) — planes de respuesta ante actividad volcánica.