Cálculo asistido
Herramientas de cálculo sísmico
Estas calculadoras traducen parámetros sísmicos a consecuencias comprensibles: cuánta aceleración llegaría a un punto dado un sismo de cierta magnitud y distancia, qué intensidad de Mercalli implica esa aceleración, a qué distancia está la falla activa más cercana y qué factores de vulnerabilidad presenta una edificación.
Contenido revisado en septiembre de 2026Metodología y fuentesReportar una corrección
Qué modelo usan y qué incertidumbre tienen
La estimación de aceleración usa una relación de atenuación simplificada del tipo Joyner-Boore adaptada a sismos corticales, sobre la distancia hipocentral. La conversión a intensidad de Mercalli se hace mediante umbrales fijos de aceleración.
Las limitaciones son importantes y conviene tenerlas presentes al leer cualquier resultado. El modelo está calibrado para sismos corticales y subestima la sacudida de eventos de subducción a gran distancia. Describe condición de roca competente: sobre suelos blandos la aceleración real puede ser varias veces mayor. No incorpora directividad de la ruptura ni efectos de cuenca. Y su dispersión propia es de un factor de dos a tres, lo que significa que el número que devuelve es un orden de magnitud, no una predicción.
Las cuatro calculadoras y para qué sirve cada una
- Aceleración esperada. Traduce una magnitud y una distancia a una aceleración del suelo en fracción de g. Sirve para poner en perspectiva dos escenarios, no para dimensionar nada.
- Intensidad de Mercalli. Convierte esa aceleración en un grado de la escala de doce, que es la forma en que la mayoría de la gente describe lo que sintió. Los umbrales son fijos, así que el resultado es una aproximación gruesa.
- Distancia a la fuente. Mide cuánto hay desde un punto hasta las trazas de falla cartografiadas, los epicentros históricos, los volcanes y los centros de salud del directorio.
- Vulnerabilidad preliminar. Ordena factores observables de una edificación —año de construcción, sistema estructural, irregularidades, suelo— en un indicador cualitativo de exposición. No es una calificación estructural.
Las cuatro comparten una misma advertencia. Devuelven órdenes de magnitud, no predicciones, y su utilidad está en comparar escenarios entre sí: qué cambia si el mismo sismo ocurre a veinte kilómetros en lugar de a cien, o qué implica pasar de roca a un relleno antrópico. Ese ejercicio de comparación es lo que forma criterio.
Por qué el número cambia tanto de un modelo a otro
Las relaciones de atenuación son ajustes estadísticos sobre catálogos instrumentales. Distintos autores usan conjuntos de datos distintos, y por eso para el mismo par de magnitud y distancia sus resultados pueden diferir en un factor de dos o más. No es un defecto de una fórmula concreta: es la incertidumbre real del problema, y la razón por la que los estudios formales presentan intervalos y no valores únicos.
Cuando un resultado se presenta sin intervalo, la lectura correcta es que el valor es indicativo. Un cálculo que devuelve 0,25 g no significa que vaya a llegar exactamente esa aceleración: significa que el escenario es del orden de una cuarta parte de la gravedad, con un margen que puede llevarlo fácilmente al doble o a la mitad.
Fuentes
- › USGS — Ground motion prediction equations and ShakeMap methodology.
- › Reglamento NSR-10 (Colombia), Título A — Zonificación y coeficientes de diseño.
- › COVENIN 1756 (Venezuela) — Edificaciones sismorresistentes.
- › FUNVISIS y Servicio Geológico Colombiano — Mapas de amenaza y microzonificación.