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NSR-10 y COVENIN 1756: cómo se diseña un edificio para resistir un sismo

Ninguna norma sismorresistente promete que un edificio saldrá intacto de un terremoto fuerte. Prometen algo distinto y más realista: que no colapsará, y que la gente podrá salir.

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Dos normas, un mismo principio

En Colombia rige el Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente NSR-10, expedido por el Decreto 926 de 2010 y de aplicación obligatoria en todo el territorio. En Venezuela rige la norma COVENIN 1756, cuya revisión de 2019 actualizó el mapa de zonificación y los espectros de diseño respecto a la versión de 2001.

Ambas parten del mismo esquema. Se asigna a cada zona geográfica una aceleración de diseño en roca —el coeficiente Aa en Colombia, A0 en Venezuela—, se corrige por el tipo de suelo local, se construye un espectro de diseño y se verifica que la estructura resista esa demanda con los requisitos de detallado que corresponden a su sistema estructural.

Diseño por capacidad: elegir dónde falla

El concepto central de la práctica moderna es contraintuitivo: no se busca una estructura indeformable, sino una estructura dúctil que se deforme mucho sin colapsar, disipando energía en el proceso.

Eso obliga a decidir de antemano dónde se concentrará el daño. El principio de "columna fuerte, viga débil" es la aplicación más conocida: las vigas se diseñan para formar rótulas plásticas —articulaciones que ceden y absorben energía— mientras las columnas se sobredimensionan para permanecer elásticas. El motivo es de pura consecuencia: el fallo de una viga es local y reparable; el de una columna se lleva por delante todo lo que tenga encima.

El confinamiento hace posible esa ductilidad. Los estribos cerrados y poco espaciados en los extremos de columnas y vigas impiden que el núcleo de hormigón comprimido se expanda lateralmente y se desmorone. Un estribo mal anclado, demasiado separado o con gancho insuficiente anula la ductilidad que el cálculo suponía.

Las deficiencias que más cuestan

La vulnerabilidad urbana de la región no proviene principalmente de errores de cálculo sino de un puñado de configuraciones recurrentes, todas ellas conocidas y todas ellas evitables.

El piso blando es la primera: una planta baja con estacionamiento abierto o locales comerciales con vitrinas, sin muros que aporten rigidez lateral, concentra toda la deformación en ese nivel y colapsa dejando caer el edificio sobre sí mismo. Fue el patrón dominante en Caracas en 1967 y en Armenia en 1999.

La columna corta es la segunda: un antepecho de ventana o un muro parcial reduce la longitud libre de una columna, que se vuelve más rígida que sus vecinas, absorbe una fracción desproporcionada del cortante y falla de forma frágil por corte, sin aviso.

La tercera es la autoconstrucción no confinada en laderas, donde se combinan mampostería sin elementos de confinamiento, cimentaciones inadecuadas y amenaza añadida de deslizamiento. Es también donde la norma tiene menos alcance efectivo, porque estas edificaciones se levantan al margen de licencias e interventoría.

El parque construido antes de la norma

Una norma solo aplica a lo que se construye después de ella. La mayor parte del stock edificado de ambos países es anterior a las versiones modernas, y ahí la única vía de reducción de riesgo es el reforzamiento estructural: encamisado de columnas, adición de muros de corte o pórticos arriostrados, refuerzo con fibras de carbono, mejora de conexiones y amarre de elementos no estructurales.

Hay además una medida de bajo costo y alto retorno que se descuida sistemáticamente: asegurar lo que no es estructura. Los tanques de agua elevados sin anclaje, los muros divisorios sin arriostrar, las fachadas de vidrio, las bibliotecas y los equipos pesados sin fijar causan una proporción muy alta de las lesiones en sismos que las estructuras resisten sin problema.

Fuentes

  • › Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente NSR-10 (Decreto 926 de 2010)
  • › Norma COVENIN 1756:2019 — Edificaciones Sismorresistentes
  • › Servicio Geológico Colombiano — Estudios de microzonificación sísmica