Centro educativo

El Nido Sísmico de Bucaramanga: decenas de sismos al día bajo Santander

Bajo la Mesa de Los Santos, en Santander, un volumen de corteza de apenas unas decenas de kilómetros de lado produce más sismos que regiones enteras del planeta. Es el segundo nido sísmico más activo del mundo, después de Vrancea en Rumania.

Contenido revisado en septiembre de 2026Metodología y fuentesReportar una corrección

Un volumen pequeño, una actividad enorme

Un nido sísmico es una concentración excepcionalmente densa y persistente de sismicidad en un volumen reducido de la litosfera. El de Bucaramanga registra decenas de eventos diarios, la mayoría de magnitud baja, a una profundidad notablemente constante de entre 140 y 160 kilómetros.

Esa constancia es su rasgo más distintivo. No se trata de una secuencia que empieza y termina, como una serie de réplicas, sino de una fuente que lleva funcionando de forma estable durante todo el período instrumental y que no muestra signos de agotarse.

El mecanismo: subducción y deshidratación

La explicación aceptada involucra la geometría de la subducción bajo el norte de los Andes. La litosfera oceánica de la Placa de Nazca se hunde bajo el bloque norandino, y a esa profundidad la presión y la temperatura liberan el agua atrapada en los minerales hidratados de la placa.

La liberación de fluidos eleva la presión de poro dentro de la placa subducida y reduce la resistencia friccional de las fracturas preexistentes, que se reactivan. A esto se suma la complejidad geométrica local: la interacción entre segmentos de subducción con buzamientos distintos concentra esfuerzos precisamente en esa región.

Por qué se siente tanto y daña tan poco

Los sismos del nido se perciben en un área geográfica muy extensa —Bucaramanga, Bogotá, Medellín, y en eventos mayores también el occidente de Venezuela— pero rara vez producen daño estructural relevante.

La razón es la profundidad. Un evento a 150 kilómetros tiene una distancia hipocentral mínima de 150 kilómetros incluso para quien está justo encima, y la atenuación geométrica y anelástica reduce la aceleración en superficie de forma drástica. En cambio, esa misma profundidad hace que las ondas alcancen distancias muy grandes con amplitud aún perceptible, lo que amplía enormemente el área donde se siente.

El sismo de 6,6 Mw del 10 de marzo de 2015 ilustra bien el patrón: percepción amplia en buena parte del país, alarma generalizada y daños materiales mínimos.

Un laboratorio natural

Para la sismología el nido es un recurso valioso. Una fuente que produce cientos de eventos al mes en un volumen conocido permite calibrar modelos de atenuación, estudiar la estructura interna de la placa subducida con tomografía y probar algoritmos de localización automática con un flujo de datos que en otras regiones tardaría décadas en acumularse.

Fuentes

  • › Servicio Geológico Colombiano — Red Sismológica Nacional de Colombia
  • › Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Bucaramanga (SGC)
  • › USGS — Catálogo global de eventos de profundidad intermedia