NCh433 · Chile

NCh433 Zona 1 — Zona Sísmica 1 (Chile)

Zona de amenaza intermedia según la NCh433. El rango de aceleración de diseño en roca es A0 = 0,20 g.

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Nivel de amenaza
Intermedia
Norma aplicable
NCh433
Aceleración de diseño
A0 = 0,20 g
País
Chile

Regiones comprendidas

  • Altos Andes y cordillera principal
  • Extremo sur (Magallanes)
  • Zonas de menor influencia de la interfaz de subducción

Por qué Chile clasifica esta zona así

La zona sísmica 1 de la NCh433 es la de menor peligro del mapa chileno y comprende los altos Andes y el extremo sur del país. Es la zona más alejada de la interfaz de subducción, y por eso la sacudida de los grandes terremotos costeros llega a ella muy atenuada. En el extremo sur, la geometría de la subducción cambia: al sur de la península de Taitao, la dorsal de Chile se introduce bajo el continente y el régimen tectónico es distinto al del resto del país.

Aquí se aprecia con la máxima claridad la numeración inversa de la NCh433: la zona 1 es, contra lo que sugeriría la intuición, la de menor peligro. Su coeficiente de aceleración efectiva máxima es A0 igual a 0,20 g, el más bajo del mapa chileno. Ese valor sigue siendo relevante en términos comparativos regionales, y se corrige por la clasificación del suelo, pero expresa una amenaza claramente menor que la de la costa y el valle central.

El extremo sur y los altos Andes no están, sin embargo, libres de peligros. La cordillera alberga volcanes activos en el norte y centro del país, y fallas corticales como el sistema Liquiñe-Ofqui en el sur, capaces de producir sismos superficiales y deslizamientos. Además, la sismicidad de origen volcánico y los enjambres sísmicos locales pueden generar sacudidas apreciables en zonas puntuales. La clasificación baja describe una frecuencia menor de eventos grandes, no la ausencia total de amenaza.

Los terremotos que explican esta clasificación

El registro de grandes terremotos destructivos en esta zona es escaso en comparación con la costa. Los megaterremotos chilenos se originan en la interfaz marina y su sacudida llega a la cordillera y al extremo sur muy reducida. La sismicidad que se siente en esta zona es en su mayoría de origen cortical o volcánico, de magnitud moderada, y suele estar asociada a fallas locales o a la actividad de los volcanes andinos.

El caso del terremoto de Aysén de 2007 ilustra bien el tipo de peligro propio de esta zona. Fue un sismo cortical de magnitud moderada ocurrido en una región de fiordos, que desencadenó deslizamientos de ladera y un tsunami local en el fiordo con víctimas fatales. El evento mostró que en el extremo sur el riesgo no depende tanto de la magnitud como de la combinación de relieve inestable, cuerpos de agua y asentamientos en laderas.

La documentación histórica del extremo sur es más escasa y más reciente que la del centro del país, porque la colonización de la región fue tardía y la densidad de población es baja. Esa limitación debe tenerse en cuenta: un registro corto y poco denso no prueba la ausencia de sismos, sino la falta de observación. La caracterización de la zona se apoya por eso en la tectónica regional tanto como en el catálogo instrumental.

Qué implica construir en esta zona

Con un coeficiente de referencia de 0,20 g, la zona 1 exige los requisitos mínimos de la NCh433, que no son nulos. Se mantienen las disposiciones de continuidad estructural, confinamiento de la mampostería y anclaje de elementos no estructurales, que son las que evitan las lesiones más frecuentes: caída de muros divisorios, de fachadas y de instalaciones. El error de interpretar la zona 1 como zona sin riesgo es precisamente lo que la norma busca prevenir.

En los altos Andes y en el extremo sur, la amenaza dominante en muchos casos no es la sísmica sino la volcánica, la de remoción en masa y la hidrometeorológica. Las erupciones volcánicas, los lahares y los deslizamientos tienen una frecuencia mayor que los grandes sismos y una capacidad de daño comparable. Por eso la planificación debe integrar la norma sísmica con los mapas de amenaza volcánica y con la gestión del riesgo de laderas, y no tratarlas como compartimentos separados.

La recomendación práctica para esta zona es la misma que para el resto del país, aunque con énfasis distintos: consultar los estudios locales, verificar la clasificación del suelo y considerar los peligros no sísmicos junto con la sacudida. La NCh433 proporciona el piso de diseño, y en las localidades de montaña y del sur se complementa con la evaluación de la estabilidad del terreno y de las rutas de acceso. Chile mantiene, también en su zona de menor peligro, un estándar de aplicación estricta que explica su condición de referencia regional.