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Qué hacer durante un sismo: agáchate, cúbrete y sujétate

El protocolo internacional se resume en tres palabras —agáchate, cúbrete, sujétate— y contradice el impulso natural, que es correr hacia la salida. Correr durante la sacudida es lo que produce la mayoría de las lesiones.

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Agáchate, cúbrete, sujétate

Agáchese sobre manos y rodillas: baja el centro de gravedad, evita ser derribado y permite moverse a gatas si hace falta. Cúbrase la cabeza y el cuello, y si hay un mueble robusto cerca, métase debajo. Si no lo hay, arrímese a un muro interior lejos de ventanas. Sujétese al mueble para que no se desplace y quede expuesto.

Manténgase así hasta que la sacudida termine por completo. Solo entonces evacúe, con calzado, por la escalera y nunca por el ascensor.

La razón de no correr es estadística: en la región, la mayoría de las lesiones las causan objetos que caen, vidrios que se rompen y caídas durante la sacudida, no el colapso de estructuras. Moverse mientras el suelo se mueve multiplica esos tres riesgos.

Según dónde esté

  • En casa o en la oficina: agáchese, cúbrase y sujétese donde esté. No intente cambiar de habitación.
  • En un edificio alto: espere más movimiento y más duración, porque el edificio oscila. Aléjese de ventanas y no use el ascensor.
  • En la cama: quédese ahí, gire boca abajo y protéjase la cabeza con la almohada. Salir a oscuras entre vidrios descalzo es peor.
  • En la calle: aléjese de fachadas, cornisas, muros perimetrales, postes y cables. Diríjase a un espacio abierto y quédese ahí.
  • En el auto: deténgase en un lugar despejado, lejos de puentes, pasos elevados y taludes. Permanezca dentro con el cinturón puesto.
  • En un estadio, cine o teatro: quédese en su asiento y protéjase la cabeza. Espere a que la salida se despeje antes de moverse.
  • En una silla de ruedas: frene, inclínese hacia delante y protéjase la cabeza y el cuello con los brazos.
  • Bajo tierra o en un túnel: agáchese, cúbrase y espere. Salir corriendo por un túnel es más peligroso que quedarse.

En la costa: la excepción importante

Si está en el litoral —el Pacífico colombiano o el Caribe venezolano— y la sacudida es lo bastante fuerte para hacerle perder el equilibrio o dura más de veinte o treinta segundos, esa es su alerta de tsunami. No espere ningún comunicado oficial.

En cuanto cese la sacudida, evacúe a pie y de inmediato hacia una cota superior a veinte metros sobre el nivel del mar o, si el terreno es llano, hacia el interior tan lejos como pueda. A pie, porque las vías se congestionan y un auto atrapado en un atasco es una trampa.

El retroceso anómalo del mar o un rugido procedente del océano son señales de que la primera ola es inminente. Nunca se acerque a la orilla a mirar ni a grabar. En costas próximas al epicentro, la primera ola destructiva puede llegar en pocos minutos, y la primera no suele ser la mayor: no regrese hasta que las autoridades lo autoricen.

Lo que no debe hacer

  • No corra hacia la salida durante la sacudida.
  • No use el ascensor, ni durante ni inmediatamente después.
  • No se quede bajo un marco de puerta creyendo que es seguro.
  • No encienda fósforos, velas ni encendedores: puede haber fugas de gas.
  • No se asome a ventanas ni balcones.
  • No vuelva a entrar a una edificación dañada a recoger objetos.
  • No difunda información no verificada: la desinformación satura los canales de emergencia.