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Después del sismo: las primeras horas y los días siguientes
La sacudida principal termina, pero el peligro no. Buena parte de las víctimas y de los colapsos ocurre en las horas siguientes: en réplicas, en incendios por fugas de gas y en reingresos prematuros a edificios dañados.
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Los primeros minutos
- Revísese a sí mismo antes de ayudar a otros, y atienda primero las hemorragias.
- Póngase calzado cerrado de suela gruesa. El suelo estará cubierto de vidrio y escombro.
- Evacúe por la escalera, con calma, hacia el punto de encuentro acordado.
- Cierre la llave de gas si huele a gas o si el suministro se interrumpió.
- No encienda fuego ni interruptores eléctricos hasta descartar fugas. Use linterna.
- Aléjese de fachadas, muros perimetrales, cables caídos y taludes.
- Cuente a los miembros de la familia y a las mascotas en el punto de encuentro.
Réplicas
Las réplicas son inevitables y su frecuencia decae aproximadamente de forma inversa al tiempo transcurrido, según la ley de Omori. Las primeras horas son las de mayor tasa, y una réplica puede alcanzar magnitud comparable a la del evento principal.
Lo que las hace peligrosas es que golpean estructuras ya dañadas y con capacidad agotada. Una edificación que resistió la sacudida principal con grietas importantes puede colapsar en una réplica considerablemente menor.
Por eso la regla es no reingresar a una edificación con daño visible, ni siquiera brevemente y ni siquiera para recoger algo. Cada vez que sienta una réplica, aplique de nuevo el protocolo de agacharse, cubrirse y sujetarse.
Comunicación sin saturar la red
Envíe mensajes de texto o de mensajería de datos en lugar de llamar: consumen mucho menos ancho de banda y se entregan cuando la red da un hueco. Reserve las llamadas de voz para emergencias reales.
Reporte su estado al contacto fuera de la zona acordado en el plan familiar, y deje que él centralice la información hacia el resto. Publicar un estado en redes sociales también sirve para tranquilizar a muchas personas con un solo mensaje.
Encienda la radio AM/FM a pilas para recibir boletines oficiales. Y no reenvíe información no verificada: la desinformación consume tiempo de los equipos de emergencia y genera desplazamientos innecesarios.
Evaluar si es seguro reingresar
La única respuesta válida es la de una inspección profesional. Los organismos de gestión del riesgo y las alcaldías despliegan evaluadores tras un evento destructivo, y su dictamen es lo que determina si un inmueble es habitable.
Hay señales que descartan el reingreso sin necesidad de más criterio: grietas diagonales anchas en columnas o en uniones viga-columna, armadura de acero expuesta o pandeada, desplomes visibles, puertas y ventanas que dejaron de encajar, escalones desnivelados, olor persistente a gas, o cualquier parte de la estructura desprendida.
Documente el daño con fotografías y vídeo desde el exterior, antes de cualquier limpieza. Es lo que le pedirá una aseguradora y lo que servirá de base para un censo de daños.
Los días siguientes
Asuma que el agua del acueducto puede estar contaminada por rotura de tuberías. Hierva el agua o desinféctela antes de beberla hasta que las autoridades confirmen la potabilidad.
Ubique el albergue temporal más cercano si su vivienda es inhabitable, e inscríbase en el censo oficial de afectados: es el mecanismo por el que se canaliza la ayuda.
No descuide el impacto psicológico. El insomnio, la ansiedad, la hipervigilancia y el miedo a dormir bajo techo son reacciones normales, especialmente en niños. Hablar de lo ocurrido, recuperar rutinas y buscar apoyo profesional cuando los síntomas persisten forma parte de la recuperación tanto como reparar un muro.